Un lugar para la reflexión, donde practicamos la fantasía de lanzar botellas al mar y pensar en voz alta.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

URGENCIA Y PREVENCIÓN EDILICIA

Los problemas pueden clasificarse como esenciales, importantes y accesorios.

Saber distinguir y poder clasificar los problemas es el gran primer paso para su solución. El segundo es la organización y la planificación para la resolución. En esta etapa se evalúan los daños en relación con su importancia y teniendo en cuenta los medios disponibles para su solución, organizando la tarea en el tiempo. (Cronograma de obras e inversiones). ¿Sobre la base de qué parámetros se define la importancia del problema para establecer su gravedad?

¿Qué es lo que hace que cualquier cosa pase a ser urgente? Todo aquello que no permite el desarrollo de la función principal para la que fue pensada y ejecutada o afecte a la integridad psico-física de los usuarios.
La urgencia desatada cambia la dimensión de cualquier problema, transformándolo y haciéndole abandonar instantáneamente cualquiera de las categorías mencionadas a las que perteneciera. Cuando el problema entra en esta categoría, se transforma en tirano y exige su resolución inmediatamente, no admitiendo la reflexión. Ante la tragedia nadie discute. Cualquier solución planificada con tiempo (mantenimiento preventivo) hubiera sido mejor y más económica. Se hubiera evitado la emergencia, los accidentes, los mayores deterioros y se habría encontrado la mejor solución. ¿Por qué nos toma por sorpresa? ¿Hasta cuando se va a seguir aprendiendo de las tragedias? Sabiendo que es posible diagnosticar las patologías edilicias y evaluar su importancia, teniendo en cuenta su magnitud, urgencia, posible solución, su costo y tiempo para resolverlas. Los signos están. El primer paso sabio es llamar al especialista, al profesional que sabe leerlos, entenderlos como síntomas y luego poder elaborar un diagnóstico adecuado, que devendrá en las reparaciones y ajustes necesarios para prevenir la tragedia.

MANTENIMIENTO Y CONSERVACIÓN

El mantenimiento es la lucha constante del hombre por prolongar la vida útil de los edificios, en esa natural búsqueda de la eternidad a través de sus obras. Siempre tuvo la arquitectura, incluida en su esencia, un deseo de permanencia, el concepto implícito de que se proyecta y se construye para siempre. Los edificios no son descartables, se los piensa para siempre. Se construye para perdurar. Para ello se buscan materiales que hagan sobrevivir al edificio a la vida del constructor, superando el envejecimiento que produce el natural paso del tiempo. En esta idea original (que estaba en el origen) se encuentra sumergido el pensamiento de la reducción del mantenimiento, construyendo con materiales nobles.
Hay un viejo axioma que proclama que el mayor costo inicial de una obra, dirigido a reducir el costo de mantenimiento, debe ser bienvenido. Este concepto económico es importantísimo porque los valores iniciales son acotados y manejables, en cambio los de mantenimiento pueden ser incontrolables, además de acompañarnos durante todos los meses y años de la vida del edificio, sabiendo sí que irán en aumento por envejecimiento pero desconocimiendo la capacidad de pago futura del propietario. A estas incertidumbres se suman las variables que sufren las economías en nuestro medio.
La arquitectura efímera es la excepción. Ésta es las que se proyecta para durar un tiempo limitado. En este caso también existe el concepto ya enunciado de mantenimiento, dado que puede aparecer la necesidad de conservar o reparar algunos elementos de este otro tipo de obra construida.
La historia nos demuestra que muchos edificios pensados para durar, tuvieron una vida corta (Albergue Warnes) y paradójicamente otras construcciones proyectadas para ser desarmadas con fecha cierta, continúan dando signos de buena salud hasta la eternidad (Torre Eiffel).


jueves, 18 de noviembre de 2010

PERITAJES Y SHERLOCK HOLMES


“...Pensé que lo importante en los cuentos de Sh. Holmes era el rigor implacable de las deducciones. Después noté que las deducciones no se cumplían al pie de la letra porque el investigador maquinaba una probable conclusión que tendría que verificar y ajustar..”  *Jorge Wilfredo Viera. (Inédito).


Dar la definición de peritaje no es lo que me interesa, porque eso ya fue determinado por las normas. Y podríamos decir velozmente que se trata de dar respuesta estrictamente a lo solicitado por el juez. Lo que interesa es el cómo se debe abordar el problema planteado.
Cada peritaje lo entiendo como un desafío. Odio lo rutinario como las tasaciones. Me atraen las causas que plantean situaciones nuevas, cuando las partes expresan argumentos inteligentes. El rival es el que define la estrategia de los competidores y hace el juego interesante. El misterio es la puerta entreabierta que invita a descubrir aquello que está oculto en las sombras y debe ser expuesto a la luz, a la vista de todos. La complejidad del caso debe ser la invitación, a la creatividad del perito, para analizar el problema y presentarlo, con la sencillez necesaria, para ser comprendido por los no especialistas.
La mirada fresca y limpia del perito debe ser como la de aquél niño que podía decir con tranquilidad que el rey estaba desnudo.
Desde los primeros trabajos en la Facultad, los arquitectos venimos teniendo muchísimo entrenamiento en el desarrollo del pensamiento lateral. Es esa otra mirada ejercitada en buscar alternativas, la que permite descubrir lo que para los otros está escondido. Pero todo está escrito, solo hay que saber leerlo. Nada sucede sin dejar rastros. Aquí nuestro trabajo se parece al de los detectives y arqueólogos, atentos a los detalles tratando de comprender los acontecimientos pasados.
El proceso de investigación y búsqueda es sumamente creativo. Creativo por el constante descubrimiento de alternativas nuevas. En él se recurre, en diferentes instancias, al análisis metódico, a la observación selectiva, a la difusa y a la intuición. A esta última la entiendo, no como a una caja negra y mágica dentro de la que no se sabe qué pasa, sino como al escaneo inconciente de ese archivo, oculto a la conciencia, revisando todos los datos guardados que tienen relación con el hecho examinado.
Al descubrimiento le sigue la exposición. Por más complejo que sea el problema, éste puede ser explicado con la mayor sencillez, si es que quien lo expone tiene los conceptos claros y recurre al discurso adecuado.