Un lugar para la reflexión, donde practicamos la fantasía de lanzar botellas al mar y pensar en voz alta.
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domingo, 14 de abril de 2013

EN CADA LUGAR (A Clorindo)


“La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar
la seriedad con que jugaba cuando era niño."

Friedrich Nietzsche
(1844-1900)



En cada lugar nos pasan cosas distintas.
A la tumultuosa San Pablo le siguió la progresista Rosario. Descansamos en el oasis de Esperanza para podernos disfrazar en el carnaval de Miramar, permitiéndonos hacer un alto en Mar del Sur y recordar.
Cerramos los ojos y volvieron aquellos buenos momentos, arrastrados por el golpe de las olas bajo el acantilado.
El viejo y misterioso hotel siempre erguido en medio de la nada, como aquel otro en ruinas de Villa Ventana.
Sobre la playa, pero con otra actitud, apareció una obra de Clorindo. No necesitaba carteles para decirnos que era de él. La geometría perfecta del que transpira proporciones y crea su propio contexto. Se planta rotundo, sorprende generando tensiones y propone formas a veces inexplicables. No nos quiere revelar todo, nos deja descubrir. Juega con la plástica. Si juega, este señor mayor que encontró la manera y lo siguió haciendo con la misma seriedad con que lo hacía cuando era niño.
Jugar, esa es la clave.

lunes, 29 de octubre de 2012

UN MUSEO EN SAN PABLO

¿Qué tipo de mujer habrá sido Lina Bo Bardi para proyectar en el año 1947 un edificio como el del Museo de Arte de San Pablo (MASP)?
O ¿Qué tipo de sociedad fue la que favoreció que esto sucediera?
La contundencia de los volúmenes parece ser el dibujo veloz, de trazo firme, hecho con el lápiz gordo, abandonado sobre el tablero con la orden de: “Construyan esto. No se necesitan planos de detalles, nada de manierismos. Esto es todo. Las cuatro patas de hormigón armado van de bermelho y el volumen neutro y hermético colgado allá arriba tratará de contener a Hans Memling, Cezzane, Modigliani, Van Gogh, Monet, Rafael, Manet, Bosch, Lautrec, Degas y el Greco.”
Síntesis, firmeza y grandilocuencia.
Un ascensor vidriado nos eleva desde el terreno abierto, haciéndonos penetrar a un espacio interior único, con el recorrido organizado solamente por la panelería, que sirve para sostener los cuadros que no se ordenan cronológicamente. Aquí, a las sensaciones espaciales, se suma el placer visual de disfrutar en vivo las obras que vimos en los libros.
De nuevo al ascensor que nos devuelve al nivel de la calle, donde espera el espacio público, liberado por mandato del postulado moderno y el donante del terreno, para no interrumpir las visuales del paisaje.
Y cuando parece que esto fuera todo, aparece el agujero de la escalera que invita a los curiosos a mirar que hay debajo del pavimento. Siempre la sugerencia, el estímulo de la proyectista a recorrer, a recrear los espacios pensados e inacabados. Lina necesita del visitante para completar su obra. Es todo insinuación, nunca la exhibición total. Las vueltas, los descensos, los contrastes, el pasaje de la penumbra a la luz, las antesalas, los cambios de escala, todo es un vértigo constante entre el recato y la exhuberancia.
Bajo del atrio, se abre una sala luminosa donde las escaleras rampantes me condujeron solamente a ver la bailarina de Degas y nada más. Mis ojos solo para ella. Se dejó rodear y me olvidé de todo. Instante mágico de comunicación con esa niña de catorce años que me recordó que ya nos habíamos visto en otro museo. No importaba nada más, esto fue único.
¡Cuánta belleza¡ ¡Cuánta emoción!
Tuve que salir a la plaza, buscando un espacio abierto para inspirar con fuerza, recuperarme de la agitación estética y cruzar la Avenida Paulista para perderme en los jardines del parque Siqueira Campos.

sábado, 21 de abril de 2012

LA MIAMI ESCENOGRÁFICA

Si se le preguntara al desprevenido viajero sobre la arquitectura de Miami, inmediatamente, sin pérdida de tiempo, balbucearía algo sobre las construcciones art decó. Sin embargo el observador avezado podría enumerar otros estilos edilicios que completarían esa escenografía variopinta de la ciudad balnearia devenida en metrópoli.
Llama la atención del caminante la sucesión de palmeras que acompañan a esa edificación que llaman mediterránea y que sirve para resolver viviendas individuales, colectivas, centros de compras, oficinas y hoteles. Pero también sobresalta el crecimiento violento de las torres acristaladas que compiten con las del resto del mundo.
Centros difusores de cultura quedan en manos de César Pelli, Frank Gehry, Hersog & de Meuron y Arquitectónica, sin abandonar la resolución de necesidades tan prácticas como el estacionamiento de los imprescindibles automóviles.
Rodeado de agua y vida salvaje es destacable el vigor de las obras de Carlos Ott, que sobresalen por sí mismas generando tensión y creando su propio contexto.
Alejada de este entorno luminoso y festivo, cercano a la playa, existe otra Miami, que es la que conforman las viviendas de los empleados que brindan servicios en la ciudad turística. Éstas se organizan en bloques monótonos de departamentos de dos a tres plantas o se trata de casas individuales, de factura sencilla, resolviendo lo elemental.