Un lugar para la reflexión, donde practicamos la fantasía de lanzar botellas al mar y pensar en voz alta.
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martes, 5 de junio de 2018

ESCUELA NORMAL N° 6 “VICENTE LÓPEZ Y PLANES”


Güemes 3859
Arq. Carlos Altgelt
1913

Esta escuela fue creada, con el nombre de Escuela Normal de Maestras N° 6, como anexo a la Escuela Normal N° 1 de Profesoras de la Capital durante la Presidencia del Dr. José Figueroa Alcorta, por Decreto del 21 de mayo de 1909, comenzando a funcionar ocupando dos casas particulares (una de ellas de la familia Molina Campos) situadas en la calle Lavalle 1693 y 1695, desde 1909 hasta 1912. Las clases se iniciaron el 11 de junio de 1909.
El nuevo y actual edificio fue construido especialmente para esta institución, inaugurándose en el año 1913 y contando, en ese entonces, solamente con la planta baja y el primer piso. En 1928 se construyó el segundo piso.
Dentro de un terreno de 35,52m de frente con 79,11m de fondo, el edificio tiene una pisada en forma de peine que contiene tres patios apoyados sobre el muro lindero sudoriental. Sobre el muro lindero opuesto se recuesta la circulación principal que cose todos los dientes.
La fachada, con formas de ascendencia germana, es de un claro estilo “gótico brandeburgués”, como le gustaba llamarlo a su autor. Éste atacaba la importación de todo lo francés y proponía una arquitectura que –a su juicio– era más propia de nuestra tierra, especialmente por sus ladrillos rojizos vistos. Una elección a tono con las influencias recibidas durante sus estudios en la Alemania unificada de principios del siglo XX. Puertas de madera maciza con herrajes de hierro. Sillería de ladrillo a la vista, de fabricación local, con junta levemente tomada. Dibujos y relieves de la mampostería que generan sombras para acentuar el efecto dramático de la fachada. Arcos rebajados para las aberturas. Puerta principal descentrada remarcada con elementos como balcón saliente con ménsulas, rosetón central y elementos con marcada verticalidad, característica del gótico, que jerarquizan el acceso. Apoyada sobre el muro lindero sudoriental, hay una puerta lateral secundaria acompañada de una saliente superior de menor tamaño que la principal. Ventanas altas con cortinas de enrollar, hojas de abrir con vidrio repartido y banderolas para asegurar una buena ventilación de los locales.
La mansarda oculta en su interior un laboratorio y un aula de física y química con tribuna peraltada. El edificio ha demostrado tener capacidad para adaptarse con dignidad a las adaptaciones requeridas por las nuevas necesidades pedagógicas.

domingo, 6 de septiembre de 2015

EL PATIO ESCOLAR. La otra mirada.

“Patio: Espacio cerrado con paredes o galerías, que en las casas y otros edificios se suele dejar al descubierto.” (Diccionario de la lengua española-RAE)

El patio es el vacío que queda entre las aulas. Esta visión parece ser el motivo que genera en las autoridades escolares la necesidad de cubrir y llenar y avanzar sobre los espacios descubiertos construyendo aulas, talleres, laboratorios, oficinas, salas de maestros, depósitos y todo otro espacio cubierto que consideran que la escuela pueda necesitar.
“Horror vacui”. Los vacíos generan tensión y la ansiedad por llenarlos. La necesidad de ocuparlo parece ser el motivo por el que se empieza a llenar de construcciones. Es como si lo descubierto fuera algo incompleto, que necesita ser llenado para hacer desaparecer la tensión original, tranquilizando con la sensación del deber cumplido.
Por definición un espacio vacío existe para ser llenado. Por lo tanto, al considerar al patio como un espacio vacío, nos encontramos ante un error conceptual que es el que le genera todos los males al desprestigiado espacio. Error que proviene de privilegiar el desarrollo intelectual por encima de la actividad física. Más allá de las enunciaciones rimbombantes y discursivas de “Mens sana in corpore sano”, las verdaderas intensiones se ven en la cantidad de horas previstas en la curricula y en los programas de educación física, que es lo que va a determinar las dimensiones reales de los espacios destinados a estas actividades.
En el rincón opuesto se encuentran los alumnos, inconsultos usuarios del patio, que consideran a éste como el área esencial, alrededor de la cual se ordenan y subordinan todas las aulas. El patio, de ubicación central en el recuerdo de los ex alumnos, es el lugar de los momentos más deseados. Aquí se desarrollan las actividades informales, con libertad dentro del contexto permitido. El recreo el momento esperado por los alumnos y el más temido por los maestros.
Los códigos establecen dimensiones mínimas para los patios, no medidas máximas. Esto señala dónde está el peligro. Los redactores temieron, en todos los casos, la construcción de espacios insalubres.
“Los patios abiertos de recreo tendrán una superficie pavimentada mínima de 2 m2 por alumno. Estarán orientados de manera de obtener el mejor asoleamiento, evitando grandes áreas de sombra permanente y/o expuestas al viento” (2.10.2. CRAE).
“Una escuela, en cualquiera de sus niveles y modalidades, sean estos del ámbito Oficial o Privado, cualquiera sea el número de alumnos, contará con patios de una superficie acumulada no inferior al 75 % del área total de las aulas.” (7.6.1.3 CECBA).
Desde la mirada del planificador y proyectista, el patio tiene la misma importancia pedagógica que el resto de los ámbitos escolares. No existen espacios mejores que otros para el desarrollo de la labor educativa. Todos los espacios deberán permitir y acompañar la labor del docente creativo y despierto a los intereses e inquietudes de sus alumnos.

El patio probablemente sea el ámbito con mayores posibilidades para favorecer el encuentro espontáneo con los otros, de experiencias directas con el ambiente e incorporación de valores a través de actividades tan estimulantes como el juego grupal o el deporte en equipo.

jueves, 27 de marzo de 2014

AULAS SIN ESCUELA

“Para criar un niño se necesita una aldea”
Proverbio africano

Es una tarea estéril tratar de comprender el funcionamiento de un aula, como espacio separado de un sistema de mayor complejidad, como es el de la escuela que la comprende.
Es como intentar conocer al hombre por el análisis de alguno de sus órganos. Se trataría de una autopsia. A los organismos vivos, como a los sistemas, se los conoce en su totalidad y funcionando. El examen de sus partes, sin ver el todo, nos puede llevar a conclusiones erróneas.
Un aula no es un compartimiento estanco y una escuela no es una suma de aulas.
La simple adición de las mejores partes suelen generar un Frankenstein.
Uno de los secretos para proyectar una escuela se encuentra en hallar el adecuado vínculo entre las distintas áreas pedagógicas, de acuerdo a las actividades que allí suceden. Se trata de organizar el conjunto, optimizando las relaciones espaciales, para potenciar la labor pedagógica.
En esta situación, como en cualquier otra, el contexto define. Una palabra suelta puede tener distintos significados pero dentro de una oración su sentido es inequívoco.
Una escuela puede no tener aulas pero, un aula sin escuela no existe. Por lo tanto, en el caso del examen planteado al principio, se trataría de un trabajo sobre un cadáver. No estaríamos trabajando con algo vital como es la escuela. Vitalidad que se basa en las relaciones humanas que deben darse en los usuarios de estos espacios.
Es por eso que discutir sobre una tipología de aula, como célula aislada, no nos lleva a ninguna parte.

Mientras muchos discuten sobre las dimensiones, las proporciones, los materiales, la morfología y la imagen de las aulas, pocos se preguntan sobre el adecuado funcionamiento de la red conformada por todos los integrantes del sistema.

domingo, 2 de enero de 2011

EL BAÑO EN EL JARDÍN DE INFANTES ¿Un problema por resolver?

Sorprenderá saber, al lector no especializado, que en la trastienda de la arquitectura escolar se ha desatado una discusión, entre algunos especialistas, sobre la manera en que se relaciona el baño con la sala del jardín de infantes.
A esta altura, sabiendo esto, ya nada es obvio y es necesario analizar la contradicción suscitada dentro del mismo campo normativo.
Las posturas, con varios matices cada una, son: El baño en comunicación directa con la sala o el baño en comunicación indirecta con la sala.
Desde lo normativo la respuesta es bastante clara. Si bien el Código Rector de Arquitectura Escolar no interviene en el problema, el Código de la Edificación de la Ciudad de Buenos Aires lo tiene resuelto sin hacer distinciones de nivel enuncia en 7.6.1.2.: “Una escuela debe tener locales con servicio de salubridad para alumnos…sin comunicación directa con aulas, …”. Que la sala de jardín es un aula es un axioma.
Por otra parte, en la única parte del Diseño Curricular para la Educación Inicial del ME del GCBA, en que se trata este tema es cuando habla del espacio físico para los niños de 2 a 3 años diciendo “…estas edades hacen preciso contar con accesos directos a los baños…” Sin duda esta afirmación también es categórica.
Hasta aquí lo establecido desde la fría letra de la norma y la propuesta pedagógica. Entendida la discrepancia planteada, que parece insoluble, habría que escuchar lo que dicen los especialistas en educación inicial y dar lugar a la opinión de aquellos que conocen desde la práctica lo que sucede entre la sala y el baño.

viernes, 31 de diciembre de 2010

EL PIZARRÓN Y LA PARED

¿Qué es el pizarrón sino esa porción de pared donde se puede escribir, donde es permitido hacerlo. De la infinita cantidad de kilómetros cuadrados de paredes construidas, solo esa y solo esa es la que tiene la autorización.
La prohibición la dicta el marco. Ese límite que abre una porción minúscula dentro del universo de superficies existentes. Es como el arco de fútbol, la pelota que pasa dentro de ese límite de 7,32 por 2,44 determina un gol, desde allí al infinito no lo es.
Esta limitación a veces provoca el deseo de transgredirla escribiendo fuera de la frontera impuesta que separa lo permitido de lo prohibido. Fuera de ella se expresa la oposición a lo establecido.
La tipografía no es la misma dentro del marco que fuera de él.
Más importante que la superficie en sí misma es ese borde que llamamos marco y que puede no estar materializado, no tener espesor ni ser de ningún material pero, aunque no se vea ni se pueda tocar, existe. Está allí, donde termina lo permitido.
La Escuela entrena a escribir dentro del marco, con determinada letra en determinados momentos y por determinadas personas. (El maestro o el alumno designado)
Lo escrito en el resto de las superficies existentes pertenece a lo incontrolable a lo espontáneo a lo no pensado a lo que a veces no gusta. A lo que es necesario ocultar porque se opone a lo institucional.
¿Dónde está el lapsus, el gesto inconciente? Miro debajo de la alfombra o fuera del marco y encuentro lo que se quiso esconder y no mostrar
Fondo y figura. Veo lo que quiero ver o lo que puedo. Ver solo dentro del marco, negando el resto, es conocer parcialmente la realidad. Es muy limitada la mirada, limitándola a lo inscripto dentro del marco. Como se verá estamos ante algo como lo conciente y lo inconciente. Quiero hurgar en lo escondido, lo que me ocultan lo que está bajo la alfombra lo que pintaron o lo que no quieren que se escriba pinte o se vea , eso que se escapa por todos lados y ya no se puede controlar. Lo que no se entiende porque no se sabe leer.
Tradicionalmente el pizarrón se encontraba al frente, porque el aula tenía una sola dirección y un solo sentido, que era desde donde se impartía el conocimiento.
Hoy las tarimas desaparecieron y las superficies enmarcadas comenzaron a distribuirse por las otras paredes, dentro y fuera del aula.
Necesidad del marco para la educación sistemática. Necesidad de ordenar las ideas dentro de un límite. Mientras escribo lo hago dentro de una pagina (sustento material) y rescato ideas dentro de un universo desordenado de ellas. Las elijo, estrujo y amaso. Extrusión.
La necesaria limitación de la libertad contra el caos sin caer en el autoritarismo. El orden expresado por el marco ayuda al maestro a establecer esas fronteras, a conocerlas y hacerlas conocer. A transmitir permitiendo aprender de lo dicho pero por sobre todo de lo experimentado, lo no dicho o dicho de otra manera. Abriendo los ojos a otra dimensión del conocimiento, a mirar el contexto de otra manera y desarrollar la capacidad crítica de los educandos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

ALUMNOS EN FUGA

Había una vez un terreno donde se construyó una cárcel.
Pasados los años se demolió la cárcel y quedó una plaza.
Con un poco más de tiempo alguien pensó que ese era el mejor lugar para ubicar una escuela que estuviera rodeada de espacios abiertos, para que el edificio escolar en esa relación fluida con ese entorno pudiera transmitir valores como la libertad, paradójicamente al sentido de la antigua construcción demolida.
Hoy las bases enterradas de los muros olvidados, volvieron a crecer rodeando la escuela.

domingo, 7 de noviembre de 2010

NORMATIVA PARA EDIFICIOS ESCOLARES

En la Ciudad de Buenos Aires, el principal cuerpo normativo vigente, que debe tenerse en cuenta para la construcción de edificios dedicados a la educación es la siguiente:
1.                 Código de Planeamiento Urbano
2.                 Código de La Edificación
3.                 Código Rector de Arquitectura Escolar

Lo normado existe con el objetivo de orientar al proyectista intentando garantizar calidades espaciales mínimas para el ámbito educativo requerido por la comunidad.
           Alguien dijo que un buen proyectista no necesitaría de las normas para lograr un edificio escolar adecuado a las necesidades pedagógicas.
           Las normativas se complementan y cuando haya discrepancias el Código Rector de Arquitectura Escolar establece que prevalecerá la más exigente.
           Los vacíos legales deberán ser completados con la capacidad del profesional especializado, con la responsabilidad que ello representa.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿CÓMO LEER UN EDIFICIO?. LA OTRA MIRADA

“...el género humano no ha pensado nada importante sin escribirlo en la piedra.” (Víctor Hugo).

Todo está escrito, solo hay que saber descifrarlo.
 “Lo esencial es invisible a los ojos”.
“Mirada difusa” para percibir lo que no es obvio, detectar el lapsus, el error, la corrección, lo que parece anecdótico e irrelevante, la letra chica, lo que falta, lo no dicho.
Entrenarse desarrollando esta capacidad de ver a través. Es necesario aflojarse, entornar los ojos, ajustar el zoom, captar los detalles.
Apelar a la teoría de la forma: Buscar otras estructuras de organización diferentes a lo primero que se percibe, recurrir al pensamiento lateral, estar atento a lo que se desliza, el “back stage”, sabiendo que hay soldados dentro del caballo que son los que le dan el verdadero sentido a lo que los atenienses tomaron como regalo. (Fatal error de lectura). La magia del ilusionismo, la distracción en el chiste, el canto del tero. El universo está plagado de ejemplos.
Indagar en lo que se oculta para que aparezca, mirar detrás de escena, leer lo que está escrito de otra manera.
Rodear el edificio, encontrar la calle lateral, entrar por la puerta de atrás, revolver el tacho de basura. Descubrir lo que está detrás del escenario, aquello que no fue preparado para mostrar al público.
Aquello que nos señala el inconsciente y que el observador racional desecha.
Empezar a prestar atención a aquellas señales de alarma que no entendíamos.
No solo es importante el café sino también la borra que queda en el fondo. Encontrar la coincidencia o la contradicción entre las palabras y los actos, entre lo que se dice y lo que se hace. No solo escuchar lo que nuestro interlocutor dice sino cómo lo dice y qué gestos realiza mientras habla. Si alguien les dice que deben doblar a la izquierda señalando a la derecha, ¿cuál es el verdadero camino?  
“…los reconocerán por sus acciones” (Mt. 7.20)
La idea es detectar el verdadero discurso, el que se esconde al observador común.
El “brain storming” ayuda como ejercicio para que afloren las observaciones reprimidas y superar los estereotipos.
El análisis académico recorre la superficie sin poder penetrar en las verdaderas intenciones. Lo que miramos ¿es la cara o es una máscara?. El ojo entrenado atraviesa lo superficial, detecta la cosmética. “Yo os quiero confesar Don Juan primero que aquel blanco y carmín de Doña Elvira no tiene de ella mas si bien se mira que el haberle costado su dinero”. El primero es autopsia, el otro descubre lo vital.
Síntomas y enfermedad
Toda sociedad se expresa y deja sus mensajes en sus edificios. Cómo los transforma, amplía y mantiene. ¿A qué edificios le doy mayor importancia? Adonde invierto.
Si hay algo para leer es porque hay un texto.
Ejercitarse observando todo con el radar funcionando, con atención para detectar lo invisible a los ojos acostumbrados a lo cosmético. Permitirse asociaciones libres sin temor al ridículo, volar en soledad, dejar fluir la riqueza del inconsciente, porque ahí están guardadas las respuestas. Todo lo que queríamos sacarnos de encima solo desapareció de la vista pero nos acompaña siempre y está listo esperando atemperemos las represiones para ir aflorando con cautela luego del esfuerzo que hicimos para ocultarlo negando su existencia.
No hay un solo significado. No hay un diccionario para la lectura del texto de un edificio. Una pared protege, divide, une, oculta, contiene, permite, prohíbe, miente, organiza, sostiene, favorece, sugiere, invita, recuerda, evoca, indigna, evita, conduce, ayuda, dignifica, marca, refleja, grita, confunde, irrita, subordina, enloquece o tranquiliza.
He visto a alguien persignarse ante la ex Facultad de derecho.
Si viéramos que la fachada del templo es solo una pantalla que simula, como en los estudios de cine, un edificio diferente, no entraríamos para escuchar la verdad enunciada.
¿Cuál es el sentido de una escuela construida bajo las tribunas de un estadio? La ubicación relativa habla, sin duda, de subordinación y dominio. ¿Era eso lo que se quería transmitir? No, pero es lo que en realidad se hace. Es el verdadero discurso que se escapa y se recibe penetrando en lo más profundo sin digestión alguna.
Si hay un cómo leer es que hubo un cómo escribir
Después de todo, con las mismas letras del alfabeto se puede construir, indistintamente, el Quijote o una circular administrativa.

domingo, 24 de octubre de 2010

CUANDO EL EDIFICIO ESCOLAR AGREDE

...¿quién soportaría los ultrajes y desdenes del mundo,
 la tiranía del opresor, las afrentas del soberbio,
...las dilaciones de la justicia, las insolencias del poder y
las humillaciones que al mérito imponen los hombres indignos,...”
 (Hamlet. escena IV).

Cuanto menor es la edad de los niños menos se ha perdido la capacidad de percibir y de ser permeables a los mensajes actuados o aparentemente escondidos en el edificio escolar. Son los adultos los que a través del tiempo, por haber desarrollado casi exclusivamente el lenguaje oral y escrito,  perdieron la capacidad de leer lo expresado de otra manera. Todo está dicho en el edificio, solo hay que saber descifrarlo. “...el género humano no ha pensado nada importante sin escribirlo en la piedra.” (Víctor Hugo).
La imposibilidad o incapacidad de los educandos de expresarse con palabras hace que lo hagan de la manera más primitiva, por ser anterior al lenguaje, y que mejor conocen, actuando.
Los alumnos entienden fácilmente, sin necesidad de explicación alguna, dada su experiencia y entrenamiento, que la comunidad de sus mayores, los encargados y responsables de incorporarlos a la cultura, se expresen a través de un objeto aparentemente inanimado como el edificio escolar. sin duda estos mensajes generan una reacción. Esta reacción es la respuesta, que puede ser coincidente o no con la propuesta pedagógica y en este segundo caso, puede ser con sumisión o rebeldía. El edificio escolar hace, entonces, en esta función de recepción y emisión de mensajes, de portador de violencia.

 

Detalles constructivos o el edificio agresor

Los edificios tienen la obligación ética, por parte del proyectista, de ser “bien educados” y amables con los usuarios.
A partir de esta diferente manera de mirar el edificio, podemos encontrar algunos que están plagados de detalles constructivos hirientes para la sensibilidad estética y aún física de los usuarios, que parecen haber sido seleccionados en un catálogo de armas de combate. ¿Qué otra nominación puede recibir el balancín o manija de la puerta que corta un brazo que hay que coser o un ojo que se pierde, según la altura del niño? ¿La ventana con hoja batiente hacia el pasillo o el patio; el escaloncito del pasillo que además de estar donde no debe, no está señalado y es pequeño, lo que lo hace más peligroso que si fuera más alto; la escalera sin baranda o las barandas con barras horizontales que invitan a subir por ellas, los escalones de diferente altura en el mismo tramo; los pisos y paredes excesivamente rugosos; las estufas y caños calientes sin protección o calefactores que largan los gases de combustión al ambiente y consumen el oxígeno del aula sumado a la escasa o nula ventilación? A esta veloz enumeración de detalles, que al nombrarlos dejan de ser invisibles, le podrían seguir otros como el bajo nivel de iluminación o el exceso de ésta con brillos deslumbrantes sobre el plano de trabajo o una distribución no uniforme generando zonas de sombra. Este contraste obliga al constante acomodamiento de la pupila que deviene en el cansancio visual generador de dolor de cabeza. La falta de aislación acústica en un aula que da a una avenida, permite el ingreso del ruido exterior provocando distracción y descenso en el rendimiento escolar. La falta de materiales absorbentes de sonido que eviten la reverberancia del ruido emitido 500 alumnos en un comedor de piso de mosaico granítico, paredes revocadas, cielorrasos de hormigón. Como los niños no se escuchan levantan la voz. Cuando la maestra necesita decirles algo y no la escuchan usa el micrófono y los alumnos gritan más. A las voces se agregan los movimientos de las mesas y sillas de patas metálicas sin regatones. A esta altura el volumen del sonido arrojado más el reflejado ha superado lo 90 decibeles. La exposición a este nivel de ruido es insalubre produciendo pérdida de la audición en forma irreversible. Se ha estudiado la influencia de los colores en el ánimo, pudiendo favorecer actitudes que ayudan a cada actividad pedagógica, sin embargo los colores que solemos ver son el “beige” o el gris. Si a la incompleta lista posible de horrores constructivos se suma  un inadecuado mantenimiento los usuarios deberían recibir un premio de supervivencia.



CURRICULUM OCULTO


“Nosotros le damos forma a los edificios
 y luego estos nos forman a nosotros.”
 Winston Churchill

La acepción oficial, dentro del ámbito educativo, es que el curriculum es el conjunto de conocimientos organizados en materias que el alumno deberá promover dentro de un ciclo nivel o modalidad de enseñanza. Se presenta como un programa de contenidos y actividades planificadas y orientadas metodológicamente. Puede pensarse como un diseño a partir de un conjunto de decisiones que se toman para que una institución cumpla con su misión. Quiere decir que esta concepción implica un propósito de política educativa, algo que va más allá de los contenidos, estrategias, procedimientos, fundamentos, etc. que componen cada espacio de la formación, ya sea de grado o posgrado. Algunos especialistas hablan de curriculum oculto para referirse a lo que las instituciones hacen pero no dicen o a lo que los docentes no cuentan que hacen.
El entorno escolar jamás es neutro. El edificio escolar influye en la conducta de los usuarios de diversas maneras. Esto sucede independientemente de la conciencia que tengan de ello alumnos y maestros. El edificio responde a las propuestas educativas de la época. Cada época utilizó las escuelas para la transformación (dar forma) de una sociedad en pleno cambio o para afianzar lo que se desea conservar. Sus edificios expresan con toda claridad su pensamiento. Las fachadas son escenografías publicitarias, estructuras sustentantes de ideologías. La organización interior y la conformación de todos sus espacios completan el mensaje. El concepto del espacio escolar se fue modificando a través del tiempo, siempre dando respuesta a las necesidades pedagógicas de una determinada comunidad, en cada momento histórico. Este acompañamiento es el soporte de una metodología educativa. La caja (edificio) responde al contenido (lo que se enseña). La gramática de este curriculum oculto es muy especial y responde al lenguaje del arquitecto En la arquitectura la gramática es diferente a la oral y escrita. Las palabras son reemplazadas por las líneas, los puntos, los planos, los volúmenes, los colores, las texturas, las luces, los brillos, las sombras, las temperaturas, los sonidos, los silencios, los olores. La sintaxis (el orden en el texto) está dado por las proporciones, las subordinaciones, las formas, los ángulos, las evocaciones, las alegorías, los remates, los ritmos, las concordancias, las ausencias, los límites, los espacios abiertos o cerrados, la técnica. El edificio terminado es un discurso cuyo lenguaje puede ser claro, confuso, contradictorio, susurrado, gritado o cantado, de acuerdo al uso de la gramática que tenga el proyectista, a su riqueza de vocabulario, capacidad creadora y entrenamiento.
Sabiendo cuál es el lenguaje del edificio escolar, corresponde analizar ahora la manera en que se relaciona éste con el usuario, la pareja educativa (educador y educando). De qué manera le sugiere, impone, ordena, estimula, acompaña, respeta o agrede. (Estoy hablando de un edificio que cumple con la misión de transmitir cultura). Pero haga lo que haga el usuario, el edificio de todas maneras lo transforma. ¿Lo transforma, al alumno, igual que el discurso del maestro?. No, de distinta manera e intensidad. En este sentido el edificio escolar tiene algunas ventajas sobre el maestro. Los argumentos más fuertes son los representados con la gramática arquitectónica ya descripta. Estos son absorbidos por el usuario sin interponerle barreras. Se debe recordar que al apelar la arquitectura a un lenguaje más antiguo que la escritura, recurre a elementos más sutiles, primitivos y contundentes de percepción. No puede haber análisis y crítica, por parte del usuario, porque las represiones están distraídas con los discursos conscientes e intelectuales, dejándose penetrar, entonces, por los inconscientes. El edificio parece una caja neutra e inocente y entonces pocos pueden reparar en la “peligrosidad” del “caballo de Troya” que cumple con su escondido propósito durante el descanso de la conciencia. Desconociendo la existencia de este mensaje y no pudiéndolo descifrar y hacerlo consciente, es imposible utilizarlo, modificarlo u oponerse y entonces la penetración es inevitable. El espacio escolar que aparentemente solo parecía ofrecer un escenario aséptico e inocuo para la labor docente, desencadena consecuencias que no estaban previstas y entonces interviene activamente, además del curriculum explícito, esto que se viene a llamar el curriculum oculto.