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martes, 18 de mayo de 2021

DE EDIFICIO CHRYSLER A PALACIO ALCORTA


Avenida Figueroa Alcorta 3351
Arq. Mario Palanti 1928
Arqs. Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Salaberry 1994

El edificio original, fue proyectado en 1927 por el arquitecto italiano Mario Palanti para la Concesionaria “Resta”, que vendía automóviles Chrysler. Lo más interesante y curioso de aquel proyecto era que tenía una pista de pruebas de vehículos oval, debidamente peraltada, en su azotea, oculta a los peatones y que servía, al mismo tiempo, de cubierta. Esta idea tiene un antecedente en el edificio Lingotto de la fábrica Fiat en Turín (1923). El otro caso fue el de Imperia en Nessonvaux, cuya construcción coincidió en el tiempo con la nuestra (1928). Estas tres obras, construidas entre las dos guerras, fueron las únicas ejecutadas, en el mundo, con esa característica común y tan singular.
                En este proyecto tardío, previo a irse del País y volver a su tierra, Palanti renegó de sus ensayos eclécticos anteriores que lo caracterizaron dándole fama. Una fachada clásica, estudiada y ordenada fue la escenografía que utilizó para envolver todo el perímetro edificable de la manzana, conteniendo y escondiendo un edificio completo dedicado a la próspera industria automotriz. La producción del automovil empezó a exigir nuevas necesidades edilicias, proponiendo formas que el proyectista disimuló vergonzosamente por detrás de una apariencia que lució prestigiosa a los ojos del Buenos Aires de aquel entonces. El espacio funcional más característico y distintivo de la construcción, quedó lejos de las miradas desde la vía pública.
                Esta construcción industrial y comercial en su origen, que ocupa la totalidad de una manzana con forma de trapecio rectangular, devino, con el tiempo, en edificio de viviendas, con locales comerciales en la planta baja sobre la Av. Figueroa Alcorta. Albergó tambien otros usos, funcionando alternativamente como Registro Nacional de Armas, Museo del Automóvil y salón de exposiciones.
                 La ingeniosa transformación proyectada por el estudio MSGSSS, materializada en 1994, conservó el envase clásico cambiando el contenido. De la pista de pruebas sólo quedó una alusión a ella en la forma del techo que rodea un jardín central oval pero de diferente dimensión. La apertura de este espacio arrojó las viviendas a la periferia, agregando una fachada interior, que permite organizar el conjunto en dos bloques de viviendas. Las que se toman de la línea oficial del trapecio rectangular utilizando la fachada existente y las que conforman el anillo interior con la fachada que delimita el jardín central de 45 por 30. La transición entre los dos volúmenes lo hace un pasillo que absorbe las dos geometrías, con iluminación cenital que se acusa en la quinta fachada y sirve para acceder a las viviendas. En las esquinas se ubican las circulaciones verticales. La idea del partido se comprende fácilmente desde el aire.
                   La altura de cuatro niveles, le permite integrarse al barrio de ese lado de la avenida. El acceso vehicular al subsuelo, es por la calle San Martín de Tours y los peatonales son por las otras tres calles, en todos los casos por la mitad de la cuadra.
                    Los aventanamientos originales fueron retirados, dejando los vanos vacíos y al quedar los nuevos en segundo plano aumenta el contraste entre luces y sombras, adquiendo la fachada un efecto de mayor profundidad y dramatismo.
                    Un arquitrabe con una cornisa superior muy marcada, casi en la mitad de la altura, rodea todo el edificio sostenido por pilastras. Esta cornisa se interrumpe sobre cada uno de los cuatro accesos para dar lugar a un frontón con base partida que aloja en su tímpano la representación de una rueda que enmarca un óculo sobre un casco alado, flanqueada por sendos fascios.
                    Sobre el tercer nivel hay una cornisa menor con una sucesión contínua de ménsulas.
                    La fachada sobre la Av. Figueroa Alcorta se jerarquiza utilizando pilastras dóricas y sobre el frontón, como remate del portal de acceso, hay un cartel que dice Palacio Alcorta que otrora anunciaba Resta Hnos. Con pilastras pareadas planas a los costados que rematan en dos pares de "putti" en actitud de reposo. Como remate de este cuarto nivel se percibe la retícula de una pérgola que fue respetada y suaviza el encuentro con el cielo.

martes, 16 de junio de 2020

EL MENSAJE SECRETO QUE ARTURO PRINS DEJÓ EN BERUTI 3837



Beruti 3837
Arq./Ing. Arturo Prins
1925

La verja del Jardín Botánico interrumpe la calle Beruti, con amable complicidad, para detener al viandante distraído que no hubiera escuchado el canto de esta magnífica casa de renta que, a escasos setenta metros de ella, juega un papel protagónico, destacándose del contexto con distinguida presencia.
Vale aquí parafrasear a Paul Valery cuando dice “hay edificios mudos, otros que hablan y unos, los más raros, que cantan”.
La puerta de entrada es de hierro con dos hojas de vidrio transparente y hierro cual encaje sugerente, invitando a espiar y penetrar. Por detrás de ella arranca un largo pasillo que conduce a los diez departamentos de vivienda de la planta baja y a las escaleras que por la izquierda conducen a los otros diez de la planta alta. En el recorrido se suceden escalones, puertas acristaladas de madera y patios a diestra y siniestra que permiten la iluminación y ventilación de cada uno de los departamentos. Todo esto dentro de un terreno, casi trapecial, que tiene cerca de veintiséis metros de ancho y una profundidad que supera los cincuenta metros.
Una fachada, con clara influencia del Barroco Eduardiano, sin caprichos, sino con una simetría rigurosa y una diferenciación expresiva de cada nivel, que anuncia la organización funcional interior.
La planta baja se apoya en un zócalo de piedra sedimentaria. Por encima balaustradas que coinciden con los balcones enrasados, almohadillados en todo el ancho, vanos con arcos de medio punto para todas las aberturas.
En la planta alta se desvanece el revoque para mostrar la verdad desnuda del muro de ladrillos de treinta, con junta tomada y aparejo holandés. Los balcones vuelan levemente, con modillones inferiores con volutas decididamente barrocas y barandas de hierro. Los vanos son adintelados con frontis alternadamente rectos y curvos.
Las puertas-ventana son de dos hojas de abrir de madera, pintadas de blanco, con cristales repartidos, banderolas y persianas metálicas.
La transición entre los almohadillados y la mampostería se resuelve con una ondulante sucesión de motivos vegetales dominados por mascarones con la cara de Heracles (Hércules), mirando hacia su izquierda, hasta siete veces, por debajo de los balcones y cubriendo parcialmente la dovela principal de los arcos de la planta baja. Es muy curiosa la elección de esta figura mítica, lo mismo que su actitud. ¿Qué habrá querido transmitirnos este proyectista uruguayo nacionalizado argentino? Porque todo lo que un arquitecto quiere decir lo escribe en sus obras, sólo hay que saber descifrarlas
El remate de la fachada se materializa con una cornisa contínua, que parece mantener levantado el telón para que sigamos disfrutando del espectáculo.

viernes, 5 de junio de 2020

LIBERTADOR Y LAFINUR O CÓMO DOBLAR LA ESQUINA


Av. Del Libertador 3080 esq. Lafinur
Sánchez, Lagos, de la Torre
1937

Ya habían terminado el Kavanagh y ya habían abandonado el pintoresquismo de su primera época, para incursionar de lleno en el movimiento moderno, manifestándose con vigor en esta esquina, con una inocultable influencia del expresionismo alemán. Los rehundidos de las terrazas, con su sombra, favorecen el avance a un primer plano de las cintas curvadas que le dan al conjunto una fuerza expresiva que los edificios circundantes sólo pueden acompañar. Los llenos y los vacíos de igual altura, refuerzan la dirección horizontal de las cintas que, con un hábil y amable giro de baile, señalan el encuentro entre las dos calles y expresan la manera en que el volumen edilicio rodea y conforma el patio interior. La gruesa línea contínua de los balcones se continúa como gruesa línea punteada gracias a la sucesión de las ventanas. El edificio, con vocación normativa, se plantó en esa esquina indicando cómo debería seguirse construyendo la manzana y sin embargo se quedó solo, anunciando los nuevos postulados: Planta baja libre con pilotes (los dos locales comerciales son un agregado posterior), cubierta horizontal, fachada independiente de la estructura, aventanamientos corridos, revoques blancos y lisos sin ornamentos.
Fue construido como edificio multifamiliar de viviendas para la renta. La planta baja era ocupada solamente por un hall de entrada vidriado conectado con el jardín interior, que permite acceder a los dos ascensores principales y a la escalera y el ascensor de servicio. Además, tiene cinco pisos iguales y dos subsuelos con cocheras y sala de máquinas con aire acondicionado central frío/calor. La planta tipo en forma de “L” y de unos 500 m2 totales, tiene dos departamentos, uno de 240 m2 y el otro de 180 m2 aproximadamente, con palier privado cada uno. La mayoría de los ambientes principales están ubicados sobre el perímetro exterior y los de servicio hacia el patio interior, permitiendo la ventilación cruzada.
Aprovechando su orientación hacia el norte y su ubicación frente al parque, con el objeto de atrapar el paisaje aumentando el asoleamiento y las vistas a los bosques de Palermo, los proyectistas redujeron la altura de los antepechos de las ventanas y las barandas de los balcones unificándolos en 68 cm, suplementándola con una barandilla náutica de tubo pintado para lograr la altura de 96 cm necesaria, como sutil dibujo que acompaña la forma de la fachada.
En síntesis, un edificio con todas las comodidades y los adelantos técnicos que proponía la vida moderna y con la austeridad formal característica del racionalismo que venía imponiéndose.

jueves, 28 de mayo de 2020

ENTRECHOCAR DE OLAS CON VALOR AGREGADO

Ugarteche 3370
Ing. Antonio Ubaldo Vilar
1926/1928

Éste es un edificio de vivienda colectiva para la renta construido en un período en que los departamentos eran requeridos por una clase media que se encontraba en decidida expansión, mientras el aumento del valor de los terrenos colaboraba en el impulso que tuvo la proliferación de estos departamentos y las elites porteñas miraban las nuevas expresiones del arte en general y de la arquitectura en particular como una manera de acceder a la modernidad.
Vilar, venido de la Plata, se estableció en Buenos Aires y construyó para sí mismo este edificio en la calle Ugarteche, casi Libertador, donde ocupó los dos últimos pisos para ser utilizados como su vivienda y su estudio.
Cuando Le Corbusier llegó a Buenos Aires en 1929, visitó la casa-estudio de Vilar y desde la terraza descubrió el Río de la Plata, cuya vista inspiraría todos sus proyectos porteños. (El edificio que actualmente ocupa la esquina de Libertador no existía y en su lugar había una casa que permitía la visión del Río). En “Précisions”, Le Corbusier, menciona a Ugarteche 3370 como al “pequeño rascacielos”.
El primer desafío del proyectista fue poder desarrollar un programa de vivienda multifamiliar dentro de un terreno muy angosto (8,50metros) y con una profundidad de casi diecinueve metros. Utilizó toda la superficie de la parcela, teniendo que recurrir a dos patios de aire-luz y una planta tipo con espacios integrables con flexibilidad de uso. Las áreas de servicio fueron ubicadas en el contrafrente, con circulación y acceso diferenciado. El dormitorio principal, al frente, se integra y separa de la sala mediante puertas corredizas embutidas y tiene una “cama camera Murphy”, según descripción de la época. Este ambiente tiene una “bow-window” al frente que le permite, más que atrapar la luz aumentando la superficie vidriada, como hacen los ingleses, favorecer las visuales al Parque y al Río, dando una mayor sensación de amplitud interior y aumentando realmente la superficie volando sobre el espacio público.
La fachada inicia su discurso de manera clásica: Basamento, fuste y remate. Un revestimiento de travertino y la no alineación de las aberturas de la PB con el resto, resaltan y distinguen este nivel.
La estrechez del terreno no le permitió al autor el uso de ventanas apaisadas y corridas, como ya venía utilizando en otras obras. Apela al pliegue facetado que proponen las ventanas-arco, remitiendo al Art Decó, rompiendo la simetría y exagerando la verticalidad, en un frente despojado de ornamentos, como resultado de un cambio en la sensibilidad estética de una postguerra anti academicista.
Sótano, planta baja y terraza con servicios comunes, aspectos funcionales de la modernidad, más ocho plantas iguales con un departamento por piso, salvo el noveno que es diferente.
La pérgola de la terraza favorece la transición contrastante entre el volumen compacto del edificio y la inmaterialidad del cielo.
      Esta obra es un punto de inflexión para Vilar que va a abandonar experiencias anteriores, para entrar decididamente en el movimiento moderno con un lenguaje maduro.