Un lugar para la reflexión, donde practicamos la fantasía de lanzar botellas al mar y pensar en voz alta.
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lunes, 12 de abril de 2021

INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO DE EDUCACIÓN INICIAL “SARA CHAMBERLAIN DE ECCLESTON” - LA MÁQUINA DE EDUCAR

Dorrego 3723

Arq. Adolfo Storni

1974

Sobre el boulevard de la Avenida Dorrego y compartiendo, con el Jardín de Infantes Mitre, una gran parcela verde, de 14.637 m2, surge, asomándose por detrás de los árboles, el Profesorado de Educación Inicial “Sara Chamberlain de Eccleston”, institución creada en 1939 en la antigua Quinta Unzué. Este edificio fue construido en 1974 por el Ministerio de Educación de la Nación, con la supervisión de la Dirección General de Arquitectura Escolar (DIGAE) para cumplir específicamente con la actividad que hoy continúa desarrollando.
Se trata de una arquitectura desprovista de ornamentos en la que nada es superfluo y nada se oculta o disimula, recurriendo a lo estrictamente utilitario. Cada elemento componente del edificio cumple su función y así lo expresa con contundencia y sin grandilocuencia. El discurso es tranquilo y de formas puras. La construcción se conforma por una caja de planta rectangular exenta, retirada seis metros de la línea oficial y con un acceso vidriado elevado unos cincuenta centímetros sobre el nivel de la vereda. La planta es el resultado de una rigurosa planificación, organizada dentro de una trama modular de 7,20 m por 7,20 m, que se manifiesta en todos los elementos componentes. Paradójicamente, esta aparente rigidez le da, al edificio, una gran libertad. La estructura sustentante, de hormigón armado, es abierta, favoreciendo la flexibilidad en el uso de los espacios y sus variaciones dimensionales. Esta concepción da permiso al edificio para acompañar, sin esfuerzos, los cambios pedagógicos que surgieran a través del tiempo, facilitando, también, los futuros posibles crecimientos.
Predominan, en el conjunto, las líneas horizontales, acentuadas por los vanos corridos que contienen a las carpinterías, con ventanas metálicas de proyección y banderola. Estos aventanamientos son muy adecuados para obtener una necesaria ventilación cruzada, el ingreso de la luz natural y la sensación, desde el interior, de formar parte del paisaje circundante. Esta experiencia de relación con el entorno no es sólo visual, dado que alumnos y profesores comparten el uso de los espacios exteriores.
Los muros, que son de simple cerramiento, muestran, en los espacios interiores, los elementos mampuestos que los componen, protegiéndose en el exterior con una piel de piezas cerámicas y en algunos casos con revoque. La estructura de hormigón armado, rítmicamente expresada, quedó a la vista en el interior, apoyándose en el solado de baldosas de escalla cerámica roja de 30 x 30, que se ocupan de dibujar, con trazos sutiles, la grilla sustentante de la modulación proyectual.
Desde el exterior es posible leer en todas sus fachadas la manifestación de su organización interior, confirmando el postulado de que la función hace al órgano.
La idea de partido en ambas plantas consiste en un pasillo organizador central, de cuatro metros de ancho, que recorre las plantas en coincidencia con su eje mayor y nutre a las aulas, distribuyéndolas entre la fachada noroccidental y el contrafrente que mira al sudeste.
Rodeado de una arboleda añosa que resguarda al terreno de los vientos predominantes, la construcción tiene una pisada rectangular de 55 metros, paralelos a la Avenida Dorrego, por 19 metros de ancho.

sábado, 9 de febrero de 2019

DOS ESCUELAS EN LA PLAZA LAS HERAS


Escuela N° 16 Wenceslao Posse y Escuela N° 26 Adolfo Van Gelderen
Juncal 3131 y Jerónimo Salguero 2455

 Estas dos escuelas forman parte de lo que fue el único plan de construcción de escuelas primarias y jardines de infantes a gran escala en la Ciudad de Buenos Aires, lanzado en 1979, luego de que el Estado Nacional transfiriera a la Municipalidad los establecimientos educativos.
Los proyectos responden a un único programa de necesidades que se adaptaban a cada terreno, dentro de un sistema modular de construcción tradicional “in situ”.
El módulo de intercolumnio utilizado fue de 7,20m por 7,20m, a eje, resultando muy útil para la sistematización constructiva de todos los elementos componentes, cuyos detalles, fueron publicados a manera de catálogo.
El edificio es una caja de ladrillo de media máquina que oficia de piel envolvente contínua, interrumpida solamente por las líneas de ventanas que cada tanto dejan aparecer elementos de hormigón armado a la vista que sugieren la estructura sustentante. De esta manera queda expresada, con toda claridad, la función que cumple, de manera orgánica, cada uno de los elementos que componen el edificio. Un cuarto componente que aparece en las fachadas orientadas al este, norte y oeste, por delante de los aventanamientos, son los parasoles de poliéster reforzado con fibra de vidrio y estructura de tubos metálicos.
Se desarrollan en tres plantas, arrancando desde medio nivel abajo. La planta se organiza alrededor de un SUM que se abre, en uno de sus lados a un patio abierto.
Ambas escuelas son de perímetro libre y se ubican dentro de la plaza, persiguiendo su integración y tratando de confundir sus límites, no respetando la línea oficial de fachadas y devolviendo a la plaza espacios de uso comunitario.
En el interior, todos los espacios buscan la relación con el exterior, deseando integrar la escuela a la realidad en que se ubica (el barrio y el mundo) y hacia adentro intentando participar del resto de la actividad escolar. Las aulas se abrieron visualmente, en forma innovadora, hacia adentro y hacia afuera, participando y dejando de ser compartimientos estancos. Las salas de jardín, con sanitarios contiguos compartidos cada dos salas, gozan de buenas expansiones y cuentan con cerramientos corredizos que permiten la integración.
Se buscó y se logró una imagen unificadora que hace posible el reconocimiento de los edificios construidos dentro de ese plan.


martes, 5 de junio de 2018

ESCUELA NORMAL N° 6 “VICENTE LÓPEZ Y PLANES”


Güemes 3859
Arq. Carlos Altgelt
1913

Esta escuela fue creada, con el nombre de Escuela Normal de Maestras N° 6, como anexo a la Escuela Normal N° 1 de Profesoras de la Capital durante la Presidencia del Dr. José Figueroa Alcorta, por Decreto del 21 de mayo de 1909, comenzando a funcionar ocupando dos casas particulares (una de ellas de la familia Molina Campos) situadas en la calle Lavalle 1693 y 1695, desde 1909 hasta 1912. Las clases se iniciaron el 11 de junio de 1909.
El nuevo y actual edificio fue construido especialmente para esta institución, inaugurándose en el año 1913 y contando, en ese entonces, solamente con la planta baja y el primer piso. En 1928 se construyó el segundo piso.
Dentro de un terreno de 35,52m de frente con 79,11m de fondo, el edificio tiene una pisada en forma de peine que contiene tres patios apoyados sobre el muro lindero sudoriental. Sobre el muro lindero opuesto se recuesta la circulación principal que cose todos los dientes.
La fachada, con formas de ascendencia germana, es de un claro estilo “gótico brandeburgués”, como le gustaba llamarlo a su autor. Éste atacaba la importación de todo lo francés y proponía una arquitectura que –a su juicio– era más propia de nuestra tierra, especialmente por sus ladrillos rojizos vistos. Una elección a tono con las influencias recibidas durante sus estudios en la Alemania unificada de principios del siglo XX. Puertas de madera maciza con herrajes de hierro. Sillería de ladrillo a la vista, de fabricación local, con junta levemente tomada. Dibujos y relieves de la mampostería que generan sombras para acentuar el efecto dramático de la fachada. Arcos rebajados para las aberturas. Puerta principal descentrada remarcada con elementos como balcón saliente con ménsulas, rosetón central y elementos con marcada verticalidad, característica del gótico, que jerarquizan el acceso. Apoyada sobre el muro lindero sudoriental, hay una puerta lateral secundaria acompañada de una saliente superior de menor tamaño que la principal. Ventanas altas con cortinas de enrollar, hojas de abrir con vidrio repartido y banderolas para asegurar una buena ventilación de los locales.
La mansarda oculta en su interior un laboratorio y un aula de física y química con tribuna peraltada. El edificio ha demostrado tener capacidad para adaptarse con dignidad a las adaptaciones requeridas por las nuevas necesidades pedagógicas.

martes, 15 de septiembre de 2015

LA IMPORTANCIA DEL PASILLO ESCOLAR

Si creemos que la escuela es una suma de aulas, de la misma manera también podríamos pensar que el pasillo es el elemento conector que las une y vincula.
Desde esta mirada ingenieril el pasillo es, simplemente, una vía de circulación que cualquier técnico podría resolver, como quien juega con un Meccano, organizando funcionalmente los locales y determinando, para cada uno, las dimensiones mínimas que establecen los códigos y los manuales. Las medidas surgirán entonces del cálculo de flujo, como se hace con las tuberías que conducen fluidos. Habiéndonos olvidado, en este caso, que se trata de un espacio que forma parte de un edificio escolar.
Ya se mencionó en otras oportunidades sobre cómo en la escuela todos los espacios participan colaborando con la tarea educativa. Asociación activa que acompaña, estimula, sugiere e invita.
En lugar del monótono y largo pasillo une-aulas, propongo y me imagino el espacio irregular con bahías y asientos, buena iluminación natural, colores vitales y visuales al exterior. Paredes diversas, con carteles y anuncios de interés. Ambientes que inviten a ser recorridos y disfrutados. Espacios sugerentes de otros con sucesiones inesperadas, dosificando la sorpresa con lo esperado y terminando en algo que no sea una pared que se percibe desde el otro extremo. No a la exhibición total y si a lo sugerido, a la invitación cómplice. Todo esto permitiendo el encuentro, casual entre compañeros que deben completar una tarea, como para, también, interrogar al docente con la curiosidad propia del estudiante motivado. La informalidad del clima planteado, por ejemplo alrededor de la máquina de café, suele ayudar a apropiarse de los espacios, transformarlos en lugares, con esa sensación de pertenencia que es esencial para que se establezca la comunión imprescindible dentro del proceso educativo.
Por el pasillo, sin duda, se circula porque cumple su función distribuidora y debe servir para la evacuación ágil y segura en los casos de emergencia, pero en la escuela, institución sociabilizadora por excelencia, tiene una función agregada que consiste en fomentar el encuentro dentro de un particular clima.
Los límites de este espacio a veces se esfuman y en las propuestas más modernas tienden a ser virtuales, desapareciendo sus paredes. Los pasillos que solo sirven para circular resultan, económicamente, onerosos, inhibiendo la tan necesaria flexibilidad de usos. Integración y participación espacial son la expresión física del curriculum oculto. Es la metáfora el lenguaje al que el edificio escolar recurre para hablar y transmitir valores.

domingo, 6 de septiembre de 2015

EL PATIO ESCOLAR. La otra mirada.

“Patio: Espacio cerrado con paredes o galerías, que en las casas y otros edificios se suele dejar al descubierto.” (Diccionario de la lengua española-RAE)

El patio es el vacío que queda entre las aulas. Esta visión parece ser el motivo que genera en las autoridades escolares la necesidad de cubrir y llenar y avanzar sobre los espacios descubiertos construyendo aulas, talleres, laboratorios, oficinas, salas de maestros, depósitos y todo otro espacio cubierto que consideran que la escuela pueda necesitar.
“Horror vacui”. Los vacíos generan tensión y la ansiedad por llenarlos. La necesidad de ocuparlo parece ser el motivo por el que se empieza a llenar de construcciones. Es como si lo descubierto fuera algo incompleto, que necesita ser llenado para hacer desaparecer la tensión original, tranquilizando con la sensación del deber cumplido.
Por definición un espacio vacío existe para ser llenado. Por lo tanto, al considerar al patio como un espacio vacío, nos encontramos ante un error conceptual que es el que le genera todos los males al desprestigiado espacio. Error que proviene de privilegiar el desarrollo intelectual por encima de la actividad física. Más allá de las enunciaciones rimbombantes y discursivas de “Mens sana in corpore sano”, las verdaderas intensiones se ven en la cantidad de horas previstas en la curricula y en los programas de educación física, que es lo que va a determinar las dimensiones reales de los espacios destinados a estas actividades.
En el rincón opuesto se encuentran los alumnos, inconsultos usuarios del patio, que consideran a éste como el área esencial, alrededor de la cual se ordenan y subordinan todas las aulas. El patio, de ubicación central en el recuerdo de los ex alumnos, es el lugar de los momentos más deseados. Aquí se desarrollan las actividades informales, con libertad dentro del contexto permitido. El recreo el momento esperado por los alumnos y el más temido por los maestros.
Los códigos establecen dimensiones mínimas para los patios, no medidas máximas. Esto señala dónde está el peligro. Los redactores temieron, en todos los casos, la construcción de espacios insalubres.
“Los patios abiertos de recreo tendrán una superficie pavimentada mínima de 2 m2 por alumno. Estarán orientados de manera de obtener el mejor asoleamiento, evitando grandes áreas de sombra permanente y/o expuestas al viento” (2.10.2. CRAE).
“Una escuela, en cualquiera de sus niveles y modalidades, sean estos del ámbito Oficial o Privado, cualquiera sea el número de alumnos, contará con patios de una superficie acumulada no inferior al 75 % del área total de las aulas.” (7.6.1.3 CECBA).
Desde la mirada del planificador y proyectista, el patio tiene la misma importancia pedagógica que el resto de los ámbitos escolares. No existen espacios mejores que otros para el desarrollo de la labor educativa. Todos los espacios deberán permitir y acompañar la labor del docente creativo y despierto a los intereses e inquietudes de sus alumnos.

El patio probablemente sea el ámbito con mayores posibilidades para favorecer el encuentro espontáneo con los otros, de experiencias directas con el ambiente e incorporación de valores a través de actividades tan estimulantes como el juego grupal o el deporte en equipo.

jueves, 27 de marzo de 2014

AULAS SIN ESCUELA

“Para criar un niño se necesita una aldea”
Proverbio africano

Es una tarea estéril tratar de comprender el funcionamiento de un aula, como espacio separado de un sistema de mayor complejidad, como es el de la escuela que la comprende.
Es como intentar conocer al hombre por el análisis de alguno de sus órganos. Se trataría de una autopsia. A los organismos vivos, como a los sistemas, se los conoce en su totalidad y funcionando. El examen de sus partes, sin ver el todo, nos puede llevar a conclusiones erróneas.
Un aula no es un compartimiento estanco y una escuela no es una suma de aulas.
La simple adición de las mejores partes suelen generar un Frankenstein.
Uno de los secretos para proyectar una escuela se encuentra en hallar el adecuado vínculo entre las distintas áreas pedagógicas, de acuerdo a las actividades que allí suceden. Se trata de organizar el conjunto, optimizando las relaciones espaciales, para potenciar la labor pedagógica.
En esta situación, como en cualquier otra, el contexto define. Una palabra suelta puede tener distintos significados pero dentro de una oración su sentido es inequívoco.
Una escuela puede no tener aulas pero, un aula sin escuela no existe. Por lo tanto, en el caso del examen planteado al principio, se trataría de un trabajo sobre un cadáver. No estaríamos trabajando con algo vital como es la escuela. Vitalidad que se basa en las relaciones humanas que deben darse en los usuarios de estos espacios.
Es por eso que discutir sobre una tipología de aula, como célula aislada, no nos lleva a ninguna parte.

Mientras muchos discuten sobre las dimensiones, las proporciones, los materiales, la morfología y la imagen de las aulas, pocos se preguntan sobre el adecuado funcionamiento de la red conformada por todos los integrantes del sistema.

sábado, 31 de agosto de 2013

LOS COLORES, SU USO EN LOS ESPACIOS Y SU INFLUENCIA EN EL ÁNIMO

Además de clasificarse en primarios, secundarios y terciarios, los colores se denominan como cálidos y fríos según su ubicación en el espectro cromático, de acuerdo a sensaciones térmicas subjetivas.
Producen sensaciones que influyen inconscientemente en el ánimo del usuario. Tiene que ver con asociaciones de la presencia de los colores en la naturaleza, como resultado de experiencias personales o conceptos culturales incorporados.
Cuando no se tiene conciencia de su influencia, ésta interviene sobre el inconsciente, eludiendo las represiones y actuando directamente en el individuo sin control de la conciencia sobre las emociones.
De aquí surge la responsabilidad del profesional que interviene, definiendo la apropiada selección de los colores según el uso que se le dé a cada espacio, variando según la función y el tipo de usuario. Esa selección no puede ser casual ni arbitraria, sino que debe ser el resultado de un delicado estudio previo.
En el área educativa el único diseño curricular que considera los aspectos cromáticos es el de educación inicial.
Los colores se pueden usar saturados o neutralizados. La combinación de los complementarios (opuestos en el círculo cromático) sirve para equilibrar o intensificar.
En apretada y veloz síntesis podría generalizarse que el amarillo favorece la claridad mental para los procesos lógicos, el naranja invita a la acción, el rojo es energizante, el azul ayuda a la concentración, el verde beneficia la relajación.
Obviamente, para que existan los colores debe haber luz y donde hay luz hay vida.

jueves, 24 de noviembre de 2011

EDIFICIOS EN ALTURA PARA LA EDUCACIÓN INICIAL

Ante la interpretación veloz expuesta desde algún sector, respecto a la entendida prohibición desde la norma para el desarrollo de edificios en altura para la educación inicial, es necesario analizar el tema haciendo una lectura detallada de lo expresado en el artículo “2.7.2. Edificios en altura”, dentro del capítulo 2. Bases para la normatización de la arquitectura escolar del Código Rector de Arquitectura Escolar.

Éste reza “Si el edificio se desarrolla en altura, los desplazamientos verticales habituales de los alumnos, por sus propios medios, entre los niveles de uso continuo, no superarán los siguientes valores: Nivel pre-escolar: 0 mts.” La frase clave para comprender el sentido de la oración es por sus propios medios”. Este es el único límite que impone la norma para la circulación vertical entre niveles de uso continuo. Y los propios medios de los niños habitualmente son sus extremidades inferiores. De manera que la aparición de un medio mecánico como es un ascensor, permitiría a los alumnos desplazarse verticalmente sin utilizar sus propios medios, que sería el caso si usaran la escalera o una rampa.

domingo, 2 de enero de 2011

EL BAÑO EN EL JARDÍN DE INFANTES ¿Un problema por resolver?

Sorprenderá saber, al lector no especializado, que en la trastienda de la arquitectura escolar se ha desatado una discusión, entre algunos especialistas, sobre la manera en que se relaciona el baño con la sala del jardín de infantes.
A esta altura, sabiendo esto, ya nada es obvio y es necesario analizar la contradicción suscitada dentro del mismo campo normativo.
Las posturas, con varios matices cada una, son: El baño en comunicación directa con la sala o el baño en comunicación indirecta con la sala.
Desde lo normativo la respuesta es bastante clara. Si bien el Código Rector de Arquitectura Escolar no interviene en el problema, el Código de la Edificación de la Ciudad de Buenos Aires lo tiene resuelto sin hacer distinciones de nivel enuncia en 7.6.1.2.: “Una escuela debe tener locales con servicio de salubridad para alumnos…sin comunicación directa con aulas, …”. Que la sala de jardín es un aula es un axioma.
Por otra parte, en la única parte del Diseño Curricular para la Educación Inicial del ME del GCBA, en que se trata este tema es cuando habla del espacio físico para los niños de 2 a 3 años diciendo “…estas edades hacen preciso contar con accesos directos a los baños…” Sin duda esta afirmación también es categórica.
Hasta aquí lo establecido desde la fría letra de la norma y la propuesta pedagógica. Entendida la discrepancia planteada, que parece insoluble, habría que escuchar lo que dicen los especialistas en educación inicial y dar lugar a la opinión de aquellos que conocen desde la práctica lo que sucede entre la sala y el baño.

viernes, 31 de diciembre de 2010

EL PIZARRÓN Y LA PARED

¿Qué es el pizarrón sino esa porción de pared donde se puede escribir, donde es permitido hacerlo. De la infinita cantidad de kilómetros cuadrados de paredes construidas, solo esa y solo esa es la que tiene la autorización.
La prohibición la dicta el marco. Ese límite que abre una porción minúscula dentro del universo de superficies existentes. Es como el arco de fútbol, la pelota que pasa dentro de ese límite de 7,32 por 2,44 determina un gol, desde allí al infinito no lo es.
Esta limitación a veces provoca el deseo de transgredirla escribiendo fuera de la frontera impuesta que separa lo permitido de lo prohibido. Fuera de ella se expresa la oposición a lo establecido.
La tipografía no es la misma dentro del marco que fuera de él.
Más importante que la superficie en sí misma es ese borde que llamamos marco y que puede no estar materializado, no tener espesor ni ser de ningún material pero, aunque no se vea ni se pueda tocar, existe. Está allí, donde termina lo permitido.
La Escuela entrena a escribir dentro del marco, con determinada letra en determinados momentos y por determinadas personas. (El maestro o el alumno designado)
Lo escrito en el resto de las superficies existentes pertenece a lo incontrolable a lo espontáneo a lo no pensado a lo que a veces no gusta. A lo que es necesario ocultar porque se opone a lo institucional.
¿Dónde está el lapsus, el gesto inconciente? Miro debajo de la alfombra o fuera del marco y encuentro lo que se quiso esconder y no mostrar
Fondo y figura. Veo lo que quiero ver o lo que puedo. Ver solo dentro del marco, negando el resto, es conocer parcialmente la realidad. Es muy limitada la mirada, limitándola a lo inscripto dentro del marco. Como se verá estamos ante algo como lo conciente y lo inconciente. Quiero hurgar en lo escondido, lo que me ocultan lo que está bajo la alfombra lo que pintaron o lo que no quieren que se escriba pinte o se vea , eso que se escapa por todos lados y ya no se puede controlar. Lo que no se entiende porque no se sabe leer.
Tradicionalmente el pizarrón se encontraba al frente, porque el aula tenía una sola dirección y un solo sentido, que era desde donde se impartía el conocimiento.
Hoy las tarimas desaparecieron y las superficies enmarcadas comenzaron a distribuirse por las otras paredes, dentro y fuera del aula.
Necesidad del marco para la educación sistemática. Necesidad de ordenar las ideas dentro de un límite. Mientras escribo lo hago dentro de una pagina (sustento material) y rescato ideas dentro de un universo desordenado de ellas. Las elijo, estrujo y amaso. Extrusión.
La necesaria limitación de la libertad contra el caos sin caer en el autoritarismo. El orden expresado por el marco ayuda al maestro a establecer esas fronteras, a conocerlas y hacerlas conocer. A transmitir permitiendo aprender de lo dicho pero por sobre todo de lo experimentado, lo no dicho o dicho de otra manera. Abriendo los ojos a otra dimensión del conocimiento, a mirar el contexto de otra manera y desarrollar la capacidad crítica de los educandos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

ALUMNOS EN FUGA

Había una vez un terreno donde se construyó una cárcel.
Pasados los años se demolió la cárcel y quedó una plaza.
Con un poco más de tiempo alguien pensó que ese era el mejor lugar para ubicar una escuela que estuviera rodeada de espacios abiertos, para que el edificio escolar en esa relación fluida con ese entorno pudiera transmitir valores como la libertad, paradójicamente al sentido de la antigua construcción demolida.
Hoy las bases enterradas de los muros olvidados, volvieron a crecer rodeando la escuela.

viernes, 3 de diciembre de 2010

URGENCIA Y PREVENCIÓN EDILICIA

Los problemas pueden clasificarse como esenciales, importantes y accesorios.

Saber distinguir y poder clasificar los problemas es el gran primer paso para su solución. El segundo es la organización y la planificación para la resolución. En esta etapa se evalúan los daños en relación con su importancia y teniendo en cuenta los medios disponibles para su solución, organizando la tarea en el tiempo. (Cronograma de obras e inversiones). ¿Sobre la base de qué parámetros se define la importancia del problema para establecer su gravedad?

¿Qué es lo que hace que cualquier cosa pase a ser urgente? Todo aquello que no permite el desarrollo de la función principal para la que fue pensada y ejecutada o afecte a la integridad psico-física de los usuarios.
La urgencia desatada cambia la dimensión de cualquier problema, transformándolo y haciéndole abandonar instantáneamente cualquiera de las categorías mencionadas a las que perteneciera. Cuando el problema entra en esta categoría, se transforma en tirano y exige su resolución inmediatamente, no admitiendo la reflexión. Ante la tragedia nadie discute. Cualquier solución planificada con tiempo (mantenimiento preventivo) hubiera sido mejor y más económica. Se hubiera evitado la emergencia, los accidentes, los mayores deterioros y se habría encontrado la mejor solución. ¿Por qué nos toma por sorpresa? ¿Hasta cuando se va a seguir aprendiendo de las tragedias? Sabiendo que es posible diagnosticar las patologías edilicias y evaluar su importancia, teniendo en cuenta su magnitud, urgencia, posible solución, su costo y tiempo para resolverlas. Los signos están. El primer paso sabio es llamar al especialista, al profesional que sabe leerlos, entenderlos como síntomas y luego poder elaborar un diagnóstico adecuado, que devendrá en las reparaciones y ajustes necesarios para prevenir la tragedia.

MANTENIMIENTO Y CONSERVACIÓN

El mantenimiento es la lucha constante del hombre por prolongar la vida útil de los edificios, en esa natural búsqueda de la eternidad a través de sus obras. Siempre tuvo la arquitectura, incluida en su esencia, un deseo de permanencia, el concepto implícito de que se proyecta y se construye para siempre. Los edificios no son descartables, se los piensa para siempre. Se construye para perdurar. Para ello se buscan materiales que hagan sobrevivir al edificio a la vida del constructor, superando el envejecimiento que produce el natural paso del tiempo. En esta idea original (que estaba en el origen) se encuentra sumergido el pensamiento de la reducción del mantenimiento, construyendo con materiales nobles.
Hay un viejo axioma que proclama que el mayor costo inicial de una obra, dirigido a reducir el costo de mantenimiento, debe ser bienvenido. Este concepto económico es importantísimo porque los valores iniciales son acotados y manejables, en cambio los de mantenimiento pueden ser incontrolables, además de acompañarnos durante todos los meses y años de la vida del edificio, sabiendo sí que irán en aumento por envejecimiento pero desconocimiendo la capacidad de pago futura del propietario. A estas incertidumbres se suman las variables que sufren las economías en nuestro medio.
La arquitectura efímera es la excepción. Ésta es las que se proyecta para durar un tiempo limitado. En este caso también existe el concepto ya enunciado de mantenimiento, dado que puede aparecer la necesidad de conservar o reparar algunos elementos de este otro tipo de obra construida.
La historia nos demuestra que muchos edificios pensados para durar, tuvieron una vida corta (Albergue Warnes) y paradójicamente otras construcciones proyectadas para ser desarmadas con fecha cierta, continúan dando signos de buena salud hasta la eternidad (Torre Eiffel).


domingo, 7 de noviembre de 2010

NORMATIVA PARA EDIFICIOS ESCOLARES

En la Ciudad de Buenos Aires, el principal cuerpo normativo vigente, que debe tenerse en cuenta para la construcción de edificios dedicados a la educación es la siguiente:
1.                 Código de Planeamiento Urbano
2.                 Código de La Edificación
3.                 Código Rector de Arquitectura Escolar

Lo normado existe con el objetivo de orientar al proyectista intentando garantizar calidades espaciales mínimas para el ámbito educativo requerido por la comunidad.
           Alguien dijo que un buen proyectista no necesitaría de las normas para lograr un edificio escolar adecuado a las necesidades pedagógicas.
           Las normativas se complementan y cuando haya discrepancias el Código Rector de Arquitectura Escolar establece que prevalecerá la más exigente.
           Los vacíos legales deberán ser completados con la capacidad del profesional especializado, con la responsabilidad que ello representa.

domingo, 24 de octubre de 2010

CUANDO EL EDIFICIO ESCOLAR AGREDE

...¿quién soportaría los ultrajes y desdenes del mundo,
 la tiranía del opresor, las afrentas del soberbio,
...las dilaciones de la justicia, las insolencias del poder y
las humillaciones que al mérito imponen los hombres indignos,...”
 (Hamlet. escena IV).

Cuanto menor es la edad de los niños menos se ha perdido la capacidad de percibir y de ser permeables a los mensajes actuados o aparentemente escondidos en el edificio escolar. Son los adultos los que a través del tiempo, por haber desarrollado casi exclusivamente el lenguaje oral y escrito,  perdieron la capacidad de leer lo expresado de otra manera. Todo está dicho en el edificio, solo hay que saber descifrarlo. “...el género humano no ha pensado nada importante sin escribirlo en la piedra.” (Víctor Hugo).
La imposibilidad o incapacidad de los educandos de expresarse con palabras hace que lo hagan de la manera más primitiva, por ser anterior al lenguaje, y que mejor conocen, actuando.
Los alumnos entienden fácilmente, sin necesidad de explicación alguna, dada su experiencia y entrenamiento, que la comunidad de sus mayores, los encargados y responsables de incorporarlos a la cultura, se expresen a través de un objeto aparentemente inanimado como el edificio escolar. sin duda estos mensajes generan una reacción. Esta reacción es la respuesta, que puede ser coincidente o no con la propuesta pedagógica y en este segundo caso, puede ser con sumisión o rebeldía. El edificio escolar hace, entonces, en esta función de recepción y emisión de mensajes, de portador de violencia.

 

Detalles constructivos o el edificio agresor

Los edificios tienen la obligación ética, por parte del proyectista, de ser “bien educados” y amables con los usuarios.
A partir de esta diferente manera de mirar el edificio, podemos encontrar algunos que están plagados de detalles constructivos hirientes para la sensibilidad estética y aún física de los usuarios, que parecen haber sido seleccionados en un catálogo de armas de combate. ¿Qué otra nominación puede recibir el balancín o manija de la puerta que corta un brazo que hay que coser o un ojo que se pierde, según la altura del niño? ¿La ventana con hoja batiente hacia el pasillo o el patio; el escaloncito del pasillo que además de estar donde no debe, no está señalado y es pequeño, lo que lo hace más peligroso que si fuera más alto; la escalera sin baranda o las barandas con barras horizontales que invitan a subir por ellas, los escalones de diferente altura en el mismo tramo; los pisos y paredes excesivamente rugosos; las estufas y caños calientes sin protección o calefactores que largan los gases de combustión al ambiente y consumen el oxígeno del aula sumado a la escasa o nula ventilación? A esta veloz enumeración de detalles, que al nombrarlos dejan de ser invisibles, le podrían seguir otros como el bajo nivel de iluminación o el exceso de ésta con brillos deslumbrantes sobre el plano de trabajo o una distribución no uniforme generando zonas de sombra. Este contraste obliga al constante acomodamiento de la pupila que deviene en el cansancio visual generador de dolor de cabeza. La falta de aislación acústica en un aula que da a una avenida, permite el ingreso del ruido exterior provocando distracción y descenso en el rendimiento escolar. La falta de materiales absorbentes de sonido que eviten la reverberancia del ruido emitido 500 alumnos en un comedor de piso de mosaico granítico, paredes revocadas, cielorrasos de hormigón. Como los niños no se escuchan levantan la voz. Cuando la maestra necesita decirles algo y no la escuchan usa el micrófono y los alumnos gritan más. A las voces se agregan los movimientos de las mesas y sillas de patas metálicas sin regatones. A esta altura el volumen del sonido arrojado más el reflejado ha superado lo 90 decibeles. La exposición a este nivel de ruido es insalubre produciendo pérdida de la audición en forma irreversible. Se ha estudiado la influencia de los colores en el ánimo, pudiendo favorecer actitudes que ayudan a cada actividad pedagógica, sin embargo los colores que solemos ver son el “beige” o el gris. Si a la incompleta lista posible de horrores constructivos se suma  un inadecuado mantenimiento los usuarios deberían recibir un premio de supervivencia.



CURRICULUM OCULTO


“Nosotros le damos forma a los edificios
 y luego estos nos forman a nosotros.”
 Winston Churchill

La acepción oficial, dentro del ámbito educativo, es que el curriculum es el conjunto de conocimientos organizados en materias que el alumno deberá promover dentro de un ciclo nivel o modalidad de enseñanza. Se presenta como un programa de contenidos y actividades planificadas y orientadas metodológicamente. Puede pensarse como un diseño a partir de un conjunto de decisiones que se toman para que una institución cumpla con su misión. Quiere decir que esta concepción implica un propósito de política educativa, algo que va más allá de los contenidos, estrategias, procedimientos, fundamentos, etc. que componen cada espacio de la formación, ya sea de grado o posgrado. Algunos especialistas hablan de curriculum oculto para referirse a lo que las instituciones hacen pero no dicen o a lo que los docentes no cuentan que hacen.
El entorno escolar jamás es neutro. El edificio escolar influye en la conducta de los usuarios de diversas maneras. Esto sucede independientemente de la conciencia que tengan de ello alumnos y maestros. El edificio responde a las propuestas educativas de la época. Cada época utilizó las escuelas para la transformación (dar forma) de una sociedad en pleno cambio o para afianzar lo que se desea conservar. Sus edificios expresan con toda claridad su pensamiento. Las fachadas son escenografías publicitarias, estructuras sustentantes de ideologías. La organización interior y la conformación de todos sus espacios completan el mensaje. El concepto del espacio escolar se fue modificando a través del tiempo, siempre dando respuesta a las necesidades pedagógicas de una determinada comunidad, en cada momento histórico. Este acompañamiento es el soporte de una metodología educativa. La caja (edificio) responde al contenido (lo que se enseña). La gramática de este curriculum oculto es muy especial y responde al lenguaje del arquitecto En la arquitectura la gramática es diferente a la oral y escrita. Las palabras son reemplazadas por las líneas, los puntos, los planos, los volúmenes, los colores, las texturas, las luces, los brillos, las sombras, las temperaturas, los sonidos, los silencios, los olores. La sintaxis (el orden en el texto) está dado por las proporciones, las subordinaciones, las formas, los ángulos, las evocaciones, las alegorías, los remates, los ritmos, las concordancias, las ausencias, los límites, los espacios abiertos o cerrados, la técnica. El edificio terminado es un discurso cuyo lenguaje puede ser claro, confuso, contradictorio, susurrado, gritado o cantado, de acuerdo al uso de la gramática que tenga el proyectista, a su riqueza de vocabulario, capacidad creadora y entrenamiento.
Sabiendo cuál es el lenguaje del edificio escolar, corresponde analizar ahora la manera en que se relaciona éste con el usuario, la pareja educativa (educador y educando). De qué manera le sugiere, impone, ordena, estimula, acompaña, respeta o agrede. (Estoy hablando de un edificio que cumple con la misión de transmitir cultura). Pero haga lo que haga el usuario, el edificio de todas maneras lo transforma. ¿Lo transforma, al alumno, igual que el discurso del maestro?. No, de distinta manera e intensidad. En este sentido el edificio escolar tiene algunas ventajas sobre el maestro. Los argumentos más fuertes son los representados con la gramática arquitectónica ya descripta. Estos son absorbidos por el usuario sin interponerle barreras. Se debe recordar que al apelar la arquitectura a un lenguaje más antiguo que la escritura, recurre a elementos más sutiles, primitivos y contundentes de percepción. No puede haber análisis y crítica, por parte del usuario, porque las represiones están distraídas con los discursos conscientes e intelectuales, dejándose penetrar, entonces, por los inconscientes. El edificio parece una caja neutra e inocente y entonces pocos pueden reparar en la “peligrosidad” del “caballo de Troya” que cumple con su escondido propósito durante el descanso de la conciencia. Desconociendo la existencia de este mensaje y no pudiéndolo descifrar y hacerlo consciente, es imposible utilizarlo, modificarlo u oponerse y entonces la penetración es inevitable. El espacio escolar que aparentemente solo parecía ofrecer un escenario aséptico e inocuo para la labor docente, desencadena consecuencias que no estaban previstas y entonces interviene activamente, además del curriculum explícito, esto que se viene a llamar el curriculum oculto.